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    Surf ecológico

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  • nutis-tambalea clothing Entendamos un poco más a las olas. Yo, la ola.

    “Yo, la ola“ narra el nacimiento de las masas de agua que nos hacen disfrutar estos días. Quizás, el próximo día que acudamos a ver el mar,  podamos entender a las olas de una manera nueva. Nada te enseña más sobre algo, que su origen.

    Nací hace aproximadamente cuatro días en un lugar llamado Porcupine Bank, a doscientos kilómetros de la costa suroeste de Irlanda. Fui producto, como todos mis hermanos, de unos vientos terribles y de la acumulación de nubes negras. Al menos, eso fue lo primero que ví al nacer. Al principio era bastante grande, y me asemejaba a uno de esos humanos de pocos años de vida que luchan por tenerse en pie. Me movía de un lado a otro, con mis hermanos alrededor, adoptando formas que asemejaban a montañas mientras la lluvia golpeaba mi negra superficie.

    Nací hace aproximadamente cuatro días en un lugar llamado Porcupine Bank, a doscientos kilómetros de la costa suroeste de Irlanda. Fui producto, como todos mis hermanos, de unos vientos terribles y de la acumulación de nubes negras. Al menos, eso fue lo primero que ví al nacer. Al principio era bastante grande, y me asemejaba a uno de esos humanos de pocos años de vida que luchan por tenerse en pie. Me movía de un lado a otro, con mis hermanos alrededor, adoptando formas que asemejaban a montañas mientras la lluvia golpeaba mi negra superficie.

    Recuerdo que aquel primer día de mi vida, entre las luces de los relámpagos y el silbar de mi padre el viento, mis hermanas y yo tuvimos el primer contacto con los humanos. Un barco se encontraba en medio de nuestra llegada al mundo, y parecía festejarlo con tanto jolgorio como las aves marinas que lo rodeaban, sin parar de lanzar lastimeros gritos. Aquel barco parecía alegrarse de ver nuestro nacimiento; no paraba de moverse, de arriba a abajo, su proa atravesando a mis hermanas como si quisiese abrazarlas, y ellas envolviéndolo en caricias juguetonas. Los hombres a bordo del barco, en cambio, gritaban bastante, y no parecía gustarles aquel maravilloso día de truenos, vientos huracanados y cortinas de lluvia.

    No lo entiendo. Los días en que nacemos son maravillosos. Pasaron un par de horas y mi padre el viento anunció que se había aburrido de aquel lugar y que le apetecía descubrir nuevos mares al norte antes de desaparecer y morir. Nosotras, sus hijas, queríamos acompañarle, pero él nos explicó, con su silbante y fuerte voz, que no todas podríamos hacerlo.

    Así, con un fuerte empujón, nos envió hacia el sur. “Nunca paréis de avanzar, jamás os desviéis, caminad siempre recto. Nada es más poderoso aquí que vosotras”, nos dijo mientras se alejaba, rumbo al frío norte, creando más hijas a su paso que le escoltaban como su fuesen un rebaño de ovejas dóciles. Así pues, hicimos caso a nuestro sabio padre y emprendimos el camino hacia el sur. Sin embargo, el poderoso empujón que nos había dado empezó a perder fuerza cuando habíamos avanzado unos centenares de kilómetros, y notamos como cada vez nos hacíamos más pequeñas y débiles. Algunas de mis hermanas desaparecieron sin dejar más rastro que lisas superficies de mar, mientras que al resto nos invadía la angustia.

    En el momento en que dábamos todo por perdido, asumiendo nuestra muerte allí, en la frontera sur del Mar Celta, apareció un nuevo viento y con él sus hijas.

    Éste era más debil que padre, y no tenía ese poder para crear a su alrededor rayos y truenos, pero era un viento sabio que nos salvó la vida; “juntáos y seréis lo suficientemente fuertes como para seguir avanzando” nos dijo mientras nos proporcionaba un nuevo empujón hacia el sur.

    Algunas de sus hijas, que eran bastante más debiles que nosotras, se nos unieron y nos enseñaron cómo debíamos juntarnos. Así, varias de mis hermanas más débiles se apretaron a mi alrededor, abrazándome con amor y dotándome de una inmensa fuerza que me hacía avanzar sin apenas esfuerzo y rápidamente.
Miré a mi alrededor; el resto de mi familia se agolpaba por delante y detrás de mí, como si fuésemos militares marchando en parada. Según avanzábamos más millas, mejor nos ordenábamos, pero también ibamos quedando menos; algunas de mis hermanas más débiles no habían conseguido aferrarse a las fuertes, y desaparecieron en medio del mar sin hacer ruido.

    Dos días después de mi nacimiento llegamos a aguas más cálidas, surcadas por enormes bancos de peces que nos hacían cosquillas en las tripas.
    Entrábamos en el Mar Cantábrico, un lugar que a todas nos evocaba tiempos de gloria para nuestros antepasados; allí, uno de mis viejas hermanas había llegado a medir veintiséis metros, rompiendo una gran boya puesta por los humanos para controlarnos, antes de morir contra las rocas de la costa. Aquella historia era famosa, y yo estaba orgullosa de pertenecer a la misma familia que aquella enorme hermana.

    Seguíamos avanzando sin oposición, fuertes y poderosas, camuflándonos bajo la superficie para que el viento y la lluvia no frenasen nuestro frenético avance.
    Pasamos bajo grandes barcos de pesca, ferrys blancos y cargueros alargados, que apenas notaban una ligera ondulación cuando pasábamos bajo su casco.
    Sin embargo, yo me notaba a rebosar de energía; mis hermanas y aquellas hijas del viejo viento que nos había guiado hace un par de días me habían dotado de una fuerza enorme, y yo podía pensar en otra cosa que en avanzar, avanzar y avanzar, tal como me había dicho mi padre el día de mi nacimiento en aguas irlandesas.
    De pronto, vi como algunas de mis hermanas situadas por delante frenaban súbitamente su avance. Tan rápido nos movíamos, que no pude ni preguntar. De pronto, choqué contra una gigantesca pared que me hizo tropezar y perder gran parte de mi impulso, perdiendo aquella excelente forma con la que había surcado el Golfo de Vizcaya y deformándome. El gigantesco escalón no era otra cosa que el anticipo de la costa, las defensas de la tierra contra nuestra fuerza, el prólogo que señalaba que nuestro final se acercaba. Me invadió una cólera inmensa. ¿Qué hacía allí ese muro y por qué me daba esa cuchillada? Algunas de mis hermanas más débiles desaparecieron; no tenían fuerza para avanzar más allá.

    La gran plataforma había podido con ellas. Pero yo seguía, y aunque con menos fuerza que en alta mar, me acompañaba un importante grupo de hermanas, las más fuertes y decididas. Estábamos furiosas por la desaparición de nuestras parientes más débiles y tomamos la decisión de no seguir escondiéndonos; levantamos nuestras gigantescas cabezas, tomando forma de enormes montañas líquidas, y nos dispusimos a buscar barcos contra los que descargar nuestra ira.
    Sin embargo, las aguas estaban desiertas. Los humanos debían de haber sido alertados de nuestra cercanía; cada día era más difícil sorprenderles.

    Las gaviotas nos sobrevolaban y nos contaban historias. Sus ancianos habían visto cómo nuestras antepasadas engullían flotas enteras. Pero nosotras avanzamos y avanzamos sin encontrar nada ni a nadie.

    El gigantesco escalón que nos había frenado iba, kilómetro a kilómetro, disminuyendo en altura, empujándonos hacia la superficie y aumentando nuestro enfado; odiábamos ser comprimidas de aquella manera, nos agobiaba y sufríamos. Echábamos de menos la holgura de alta mar, donde podíamos expandirnos sin límites.
    Al cuarto día de nacer, una de mis hermanas situadas al frente anunció que nos aproximábamos a la costa. Todas nos pusimos nerviosas, aunque sabíamos que allí encontraríamos la muerte. Pero así es nuestra vida.
    En ese momento ya no hacíamos ningún esfuerzo por ocultarnos. Asomábamos casi la totalidad de nuestros cuerpos por encima del mar, oteando el horizonte, ansiosas por ver el lugar donde desapareceríamos. Ya era tarde para cambiar el rumbo.
    Vi un enorme faro al borde de un gigantesco acantilado de color gris, coronado por un manto de hierba. Pasamos a su lado, esquivándo el cabo donde estaba situado aquel faro por apenas un centenar de metros, aunque algunas de mis hermanas más despistadas no pudieron apartarse de aquellas agudas rocas y murieron, con una gran explosión de espuma, contra las lisas paredes.

    Yo seguí, ansiosa, mi camino hacia un lugar más digno de mi fuerza y belleza. Pero de repente, se alzó ante mi un segundo cabo, menor que el anterior, que se interponía en mi camino, demasiado cerca como para apartarme.

    Impacté contra la dura roca y el golpe me desgarró. Grité, elevando al cielo espuma y agua, pero aquello no fue mi final; mi fuerza era demasiada, mi poder venía de demasiado lejos y la inercia de mi avance, gigantesca.

    Pero fui mutilada contra aquella masa de roca, sintiendo que gran parte de mis fuerzas me abandonaban, arrastrándome a duras penas, viendo todo borroso a mi alrededor. Ante mí, tras el cabo, se abría un nuevo paisaje. Un gran abra sin obstáculos, limitada por una ancha playa de arena dorada y tras la que se veían los edificios de una ciudad de humanos.
    Algunas de mis hermanas seguían intactas, y se despidieron de mí mientras corrían a estrellarse contra una isla, coronada también por un faro, deseosas de engullirla y saciar su ira contra aquel peñasco solitario. Junto a aquella isla se elevaba una península coronada por un palacio blanco, rodeado de árboles, y la línea de costa rebosaba vida. Aquel paisaje era bonito; iba a morir, al menos, en un lugar bello.
    Realicé un empujón final, ansiosa por acabar con el sufrimiento que me acompañaba tras haber chocado contra aquel cabo, y me dirigí a la playa.
    Había humanos flotando en la costa, y ví que algunos jugaban con mis hermanas más pequeñas y débiles, poniéndose de pie sobre sus grupas mientras éstas iban desapareciendo y muriendo. Aquello me encolerizó; no dejaría que a mí, una ola nacida en las negras aguas irlandesas, me cabalgase ningún humano raquítico. Tenía un orgullo que conservar tras verme continuamente golpeada durante aquellos días. Llegué frente a los humanos y ya, dejado atrás todo complejo, me erguí ante ellos mostrándoles toda mi fuerza y poder, sacando todo mi cuerpo fuera del agua. Vi en sus diminutos rostros temor y miedo, y algunos soltaron sus blancas tablas ante la visión de mi poder. Estaba exhultante; iba darles un buen revolcón a aquellos burlones seres. Pero uno de ellos no parecía impresionado por mi poder; se acercó a mí y dejó que mi enorme fuerza le empujase.

    Grité de rabia y dejé caer mi cuerpo hacia delante; quería engullir a aquel humano que se atrevía a jugar conmigo. Pero él se levantó, y mientras yo rugía y moría contra la dura arena, se metió en mi interior, viendo mis entrañas, mientras yo no podía hacer otra cosa que soltar espuma y rugir, contemplando mi final y siendo atravesada por aquel humano, que no parecía tener prisa por salir de mi.
    Sin embargo, al final, segundos antes de que me llegase la muerte, salió por una pequeña abertura, mi último soplo de vida, gritando como un loco y levantando los brazos.
    Y antes de desaparecer, pude oír lo que gritaba, eufórico.
    -¡Madre mía, santo tubazo!

  • Remedios caseros surf Remedios caseros para mejorar tu surf

    Se aproxima una sequía de olas que nos llevará a pasar largos ratos en el sofá. Por ello os presentamos unos remedios caseros que te ayudaran a mejorar tu surf. Quizás entonces recordaremos los últimos baños, cómo se nos dieron, si los aprovechamos, y con suerte veremos alguna foto en las redes sociales. Ahí nos empezaremos a dar cuenta: “vaya, ese giro no fue tan bueno”, “podría haber salido de ese tubo” o “que estilo más raro tengo”.

    Rectificar es de sabios, y por eso en Tambalea Clothing os proponemos unos consejos, desde el sofá, provistos de una buena sudadera de las nuestras, para “desintoxicar” vuestro surfing: el invierno se acerca, mejor prepararse.

    Escoge a un pro y enamórate de él 

    Las tardes de lluvia y viento onshore son perfectas para los vídeos de surf. Pero en vez de la mítica recopilación de Youtube, o esos clips que te sabes de memoria, elige a tu surfer favorito o ponte a descubrir a uno. Hay gente muy buena por el mundo. Después, analiza su surfing: cómo hace el bottom, cuál es su repertorio…

     

    Da un respiro a tu espalda

    Es uno de los remedios caseros que más utilizo. Son pocos los surfistas que, en algún momento de la semana, no se quejan de su espalda. Que si una sobrecarga, que si el hombro, que si estoy aterido… Reconozcamos que el surf es duro, con esa postura de pingüino, para nuestros músculos lumbares. Hagámosle un favor entonces: vete al fisio, llama un colega con la carrera y sin curro, o al menos estira por las noches. Tu espalda te lo agradecerá. Si estás en Madrid te puedo recomendar a surfpowerandsoul un centro deportivo con el objetivo principal de cuidar al surfista, mediante, pilates, yoga, y un sistema de prevención y readaptación de lesiones.

     

    Dale una oportunidad al tablón

    Ya sabemos que lo que nos gusta es la velocidad, los giros, y si cuadran, los tubos. Pero como las olas han decidido marcharse, habrá que adaptarse. Los tablones son grandes, incómodos y pesados, pero precisamente por ello, difíciles de mover. Exigen una técnica y lectura de ola que, como ya han señalado muchos expertos, convienen aprender para mover tu tabla corta como mandan los cánones. Así que pide prestado un tablón y disfruta, pero siempre cuidando el medio.

     

    Medita sobre las tablas retro

    Tu colega se ha hecho un single fin y sólo habla maravillas de él. Otro, que lleva años con su viejo twin fin, se pone morado en baños donde tú te quedas a dos velas. En el próximo baño, ruegales que te los dejen. ¿Por qué? Porque las tablas retro son exigentes: piden estilo. Y esto último es lo más difícil de aprender y adquirir en el surfing, así que si, sal de tu zona de confort, y hazte un buen bottom con un singlefin. Algo aprenderás.

  • 6 destinos ecofriendly para viajar este verano

    Se acerca el verano y las deseadas… ¡vacaciones! Mar, montaña, naturaleza, playa, relax, aventura, deporte, tranquilidad, gastronomía, en familia, en pareja o sólo, hay muchas opciones para disfrutar de unos días los descanso de una manera consciente y slow. Por eso hoy te proponemos 6 destinos sostenibles donde pasar unos días de ensueño respetando el entorno.

    No es porque sea nuestro país, pero España ofrece auténticas joyas para que encontrar tu destino ideal sea una tarea muy sencilla. Además 2017 es el año de Turismo Sostenible y te vamos a demostrar por qué.

    País Vasco

    Es una apuesta segura en todos los sentidos. Ofrece una gastronomía inmejorable, paisajes naturales de alto valor medioambiental y estético, multi-aventura, deporte, cultura, tradición…etc. Gracias a sus playas y sus olas es uno de los destinos por excelencia para los amantes del surf y del medio ambiente, pero además ofrece numerosos atractivos para los viajeros eco, muy concienciados con la problemática medioambiental.

    https://goo.gl/j6K9ca

    Urdaibai, Reserva de la Biosfera

    La Reserva de Urdabai es otro de los mejores destinos ecofriendly para viajar este verano; está declarada por la Unesco Reserva de la Biosfera, además de Patrimonio de la Humanidad y alberga un valioso tesoro biológico con una extraordinaria diversidad paisajística y ecológica. Este enclave es una zona de descanso, paso y cría de multitud de aves y especies. Gracias a todo esto Euskadi ha sido seleccionado como destino turístico responsable y sostenible en la última feria de Turismo (Fitur 2017).
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  • waves_international_viajes de surf solidario Viajes de surf sostenibles: Waves International

    Seguimos con la sección de las ONG’s del surf, donde cada mes os presentamos una organización no gubernamental creada por surfistas, en las cuales la mayor parte de sus voluntarios son surfers, y que además tienen una misión solidaria y altruista para abogar por el medioambiente o la calidad de las comunidades donde viajan en busca de olas.

    En artículos anteriores os hablamos de ONG’s tan populares como Surfrider, Kind surf o Coge 3. En esta ocasión vamos a presentaros una ONG que no solo ayuda a la conservación del medio ambiente, sino que aporta a las comunidades de las regiones donde surfea mejoras en sus vidas diarias.

    Con un estilo similar al proyecto de Waves for water, la ONG surfera Waves International aprovecha los viajes realizados para surfear para ayudar a los más desfavorecidos y a las comunidades de las regiones surferas con menos recursos.

    En particular esta ONG tiene proyectos en distintos países de Sudamerica donde han enseñado a los niños a hablar inglés, han educado a la gente sobre la necesidad de cuidar el medio ambiente o les han ayudado a reconstruir poblados y aldeas, todo eso sin dejar de surfear ni un día.
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  • cuidar la playa mientras surfeas 12 maneras de cuidar la playa mientras surfeas

    Hoy vamos a ir al grano. Vamos a dejarnos de historias y os vamos a decir de que manera puedes cuidar de la playa cuando vas a surfear.

    Ya verás que con muy poco de esfuerzo podrás hacer un gran cambio en este mundo y ser un surfer más comprometido con el medio ambiente.

    12 sencillas formas de cuidar la playa, el medio ambiente y el mar mientras surfeas.

    Ya hemos hablado en alguna ocasión como el surf contamina el medioambiente, y por supuesto, no os vamos a pedir que dejéis de surfear, pero si os podemos pedir que hagáis pequeñas acciones cada vez que vayáis a surfear que os costarán muy poco y ayudarán mucho al planeta:

    1. Usa parafina y cremas solares no contaminantes: Los aceites y los productos de los que están hechos estos productos se quedan en el mar, contaminando los océanos y su fauna. Para evitar engrasar y ensuciar las aguas lo mejor es usar ceras, parafinas y cremas para el sol ecológicas.
    2. Surfear con tabla de madera: Este paso puede ser un poco más complejo, no todo el mundo puede hacerse con una tabla de madera ni puede surfear igual en una, pero si estás pensando en dar el salto y cambiar de tabla, no está de más barajar esta opción.
    3. Recoge la basura que te encuentras a tu paso: Esta medida se la hemos “robado” a la ONG surfera Coge 3, pero es que nos gusta mucho ponernos el objetivo de que cada vez que vayamos a la playa solo con recoger 3 trozos de basura ya estamos contribuyendo a mejorar el medio ambiente.
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  • ong kind surf El surf como terapia con la ONG Kind Surf

    Dentro del mundo de surf hay distintos tipos de ONG, hasta el momento os habíamos hablado de ONG’s surferas relacionadas con el medio ambiente en su mayor parte, pero hoy vamos a hablar de una organización sin ánimo de lucro que seguramente conozcais: Kind Surf.

    Esta ONG se define como una organización socio-medioambiental y está enfocada a traer felicidad a los niños menos favorecidos a través del surf, el contacto con la naturaleza y actividades educativas y deportivas.

    ¿Quién está detrás de la ONG Kind Surf?

    Quizás una de las características que ha hecho triunfar esta ONG sean sus fundadores, ya reconocidos en otros ámbitos de su vida.

    La modelo Almudena Fernandez, amante del surf y pareja de uno de los mejores surfistas españoles Aritz Aranburu, creó esta asociación en la que de primer momento involucró a surfistas de primera entre sus filas. Como hemos hablado anteriormente en Tambalea no es la primera vez que grandes figuras del surf se involucran en la sociedad en la que viven, como es el caso de Rob Machado o Kelly Slater.
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  • ong del surf surfrider foundation Las ONG’s del surf: SurfRider Foundation

    Hoy volvemos con otro post de las ONGs del Surf, en esta ocasión le toca el turno a Surfrider Foundation. En el post de hoy vamos a ver dónde nació esta organización, a qué se dedica y dónde podemos encontrarla.

    Esta organización sin ánimo de lucro nació en California de mano de unos surfistas enamorados del mar. A día de hoy se ha extendido a lo largo de todo el mundo con sedes que trabajan en los diferentes países y continentes para salvaguardar las costas, el mar, y terminar con los plásticos.
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  • educacion para salvar el medio ambiente Cómo la educación puede salvar el Medio Ambiente

    ¿Crees en el karma? Quizás no sea algo que pienses con regularidad, pero la niña protagonista de este vídeo lo tiene claro. Si echas plástico al mar, terminas comiendo plástico, eso es el karma ¿no?

    Todos deberíamos ser más como estos niños. Amantes del océano y preocupados por la basura que se encuentran en el camino.

    O bien como sus padres, que ya desde pequeños les están enseñando a respetar y cuidar su casa, su hogar, aquello que más quieren y que más les hace disfrutar: El mar.

    Ya explicamos como el surf contamina los mares más de lo que pensamos y qué podemos hacer para solucionarlo. La contaminación marina es un problema que nos concierne a todos, surfers o no, y la concienciación es el primer paso para combatirla.

    Los creadores de Seabin, el primer cubo que limpia la basura del mar, lo tienen claro, recoger la basura de los mares ayudará, pero no es la solución definitiva. Para poder combatir la contaminación de nuestros mares, así como del planeta en general, hace falta educación. Es por ello que han puesto en marcha un sistema de embajadores llamado “Global Ambassador Program”, en el cual involucran a los niños de las marinas y puertos que ya utilizan el SeaBin.

    Una muestra de este proyecto es un documental donde estos dos niños nos recuerdan la importancia de amar el mar por encima de todas las cosas , y de la necesidad que tenemos todos de aportar nuestro grano de arena a la hora de terminar con la polución marina.

    5 cosas que podemos aprender de estos niños

    1. Cada vez que vayas a la playa recoge 3 piezas de plástico o basura que encuentres, como anima la Ong surfera Coge 3. Esta medida no solo evita que la basura se acumule en nuestras playas, sino que también predicas con el ejemplo. Como dice Guada en el vídeo: Si encuentras basura en la playa no le des de lado, recógela.
    2. Difundir iniciativas como #paseoDELplastico que buscan concienciar de la importancia de cuidar nuestro medio ambiente, proponiendo una actividad familiar muy sencilla y saludable a la vez que educativa. Nos proponen que le dediquemos 10 minutos de nuestra visita a la playa a recoger plásticos. Es poco tiempo pero lo importante es que entre todos aportemos nuestro ‪#‎granitoDEarena.
    3. No consumir tanto plástico o tantos productos contaminantes. Rellena la botella de agua en casa, o cuando vayas a comprar, sea lo sea, piensa antes si lo necesitas o si hay una opción más ecológica disponible, como pueden ser las camisetas ecológicas de Tambalea
    4. No tirar basura. Este punto puede ser obvio, pero muchos lo pasan por alto dejando restos y desechos en la playa a su paso.
    5. Los peces se alimentan de todo lo que encuentran en el océano y desgraciadamente cada vez hay más gasolina, petróleo o plásticos que ingieren los peces. Nosotros pescamos esos peces por lo que terminamos comiendo basura … esto es el karma!

    ¿Te ha gustado este post? Ayúdanos a difundirlo 🙂

  • ong surf coge 3 Ong’s del mundo del surf: Coge 3

    Hace un par de meses comenzamos una nueva sección en el blog para dar a conocer las diferentes ONG’s del mundo del surf. Hoy os vamos a presentar a Coge 3, una organización que educa a los surferos y jóvenes sobre la importancia de cuidar y proteger nuestros mares.

    En el primer artículo que publicamos os hablamos de Waves for Water, una ONG que lleva filtros para convertir agua no potable en agua potable a aquellas “regiones surferas” con menos recursos, como Indonesia o Sri Lanka; para ello cuenta con la ayuda de los surfers que visitan estas regiones y que se encargan de financiar estos filtros, o bien de llevarlos hasta las aldeas necesarias.

    En esta ocasión os queremos hablar de una ONG del surf que está fundada en nuestro país, y es que en España todavía tenemos mucha labor medioambiental que realizar, y muchos surfers y amantes del mar son conscientes de la importancia de difundir un modelo de surf más ecológico.
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  • ongs del mundo del surf Waves for water: Viaja, surfea y ayuda

    Comenzamos una nueva sección en el blog de Tambalea donde os hablaremos de las diferentes ONG’s del mundo del surf. En esta ocasión os vamos a presentar a Waves for Water, una organización que ayuda a los más favorecidos aprovechando los viajes de surf.

    Si los milagros existiesen este sería sin duda uno de ellos, de hecho, quizás en su “científica” manera lo sea: convertir agua sucia en agua lista para beber con un sólo filtro y un cubo de plástico.

    Los surfistas estamos íntimamente ligados al mar, al océano y con ello al agua.

    Somos gente inquieta a la que nos gusta viajar en busca de nuevas olas, pero no solo quedarnos ahí, nos gusta descubrir.

    Descubrir nuevos spots, nuevas comidas, nuevas culturas, nuevas personas que incluir en nuestra vida. Cuando viajamos en busca de nuevas aventuras siempre tenemos en mente la idea de volver a casa con nuevas experiencias de vida.
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